SÓCRATES Yo caminaba cerca del mar (...) 

FEDRO. Allí lo encontrarte? 
S. Allí mismo. Encontré una de asas cosas que escupe el mar; una cosa blanca, de la blancura más pura; pulida, dura, suave, ligera. Brillaba al sol, encima de la arena, lúgubre y chispeante. La cogí, le quité el polvo de un soplido y la froté con el manto; y su forma singular cortó todos mis otros pensamientos. Quién te ha hecho?, pensé. No te pareces a nada y sin embargo no careces de forma. Eres un juego de la naturaleza, oh cosa privada de nombre y llegada hasta mi, gracias a los dioses, en medio de los restos que el mar ha rechazado esta noche? 

F. Como era, de grande, esta cosa? 

S. Más o menos como el puño. 

F. I de qué estaba hecha? 

S. De la misma materia que su forma: materia de dudas. 

Con estas bellas palabras contaba Valéry el encuentro de ese objeto imposible de determinar que no se parece a nada, acariciado por lo ondulante de la naturaleza, acariciado por el oleaje del azar, entre el mar y la tierra. De qué manera usar estas formas caídas de las estrellas? Qué son? Quién las ha hecho? Son hijas del azar y un poco también hijas del hombre; acopio de un poco de voluntad que guía la materia elegida para que no se pare demasiado en ningún lugar, que lo sobrevuele todo, utensilio o rosa. Huyendo siempre de toda determinación cuando unos ojos se posan en él. Qué misterio rodea a estas puras formas en las que solo se reconoce el esquema de la voluptuosidad, la turgencia de unas líneas de fuerza o la concentración de unos puntos de tensión? Si toda obra de arte, todo poema o todo cuadro o toda partitura en último término afirma que es y no dice nada más, estos objetos quieren por una parte afirmarse descaradamente, cínicamente en esta constatación y por otra buscan una belleza perdida, una belleza querida en ella misma, porque sí, que responde a la voluntad tiránica del autor. Cínicamente se afirman porqué pretenden forzar la ruptura con la significación. Qué es? Tiene la medida de un útil. Está hecho a la medida humana, pero no lo podemos usar para nada. Es una pieza de algún mecanismo más grande? Qué es? Significa? Y si significa, cómo? Estos objetos en realidad son función. Rodeados de misterio —un misterio desconcertante porque brilla; las figuras no son imprecisas, no están cubiertas en la niebla— aquí encontramos la ironía que rompe el discurso, que nos fuerza a llegar al punto de reconocer que no hay significación posible en una lectura profunda del objeto; es el desvelamiento de una realidad esencial: es. La búsqueda de la liberación de la conceptualización es la libertad primigenia de los niños, el juego inocente que viene de la nada para ir a parar a la nada, cumpliendo así, la liberación final i definitiva de todo discurso: la muerte. + Paul Arnaut Daniel